LUTO

El duelo es un proceso doloroso provocado por la pérdida de una mascota querida, y cómo se vive depende de varios factores, como las circunstancias de la pérdida, nuestra personalidad y la presencia de familiares y amigos.



Sabemos que no existe una fórmula mágica para afrontar el duelo ni una solución universal para eliminar la tristeza. Con esto en mente, se creó esta guía, que esperamos ayude a quienes atraviesan un duelo, así como a quienes conocen a alguien en duelo, a comprender el proceso y a afrontar mejor las dificultades de la pérdida.


La guía se divide en 4 partes:

Para entender

Luto

Ayuda para afrontar la situación

con dolor

Dificultades

con dolor

Cómo ayudar a alguien

pasando por el duelo

COMPRENDER EL DUELO

El duelo es el proceso de experimentar y afrontar una pérdida que afecta nuestras vidas, como el fin de una relación, la muerte de un ser querido o una mascota, o incluso la pérdida de un empleo. Este sentimiento se acompaña de un profundo dolor y tristeza.

La forma en que experimentamos el duelo depende en gran medida de las circunstancias de la pérdida, nuestra personalidad, cómo afrontamos los momentos difíciles, el apoyo de familiares y amigos, entre muchos otros factores. Pero, en general, existen algunas fases comunes en el procesamiento del duelo y la superación de la pérdida. Estas son:


Negación

El impacto que produce la pérdida nos lleva a negar los hechos, por necesidad de autodefensa, consciente o inconscientemente. La negación puede manifestarse en sentimientos de insensibilidad, incredulidad y ausencia.


Enojo

Tras la negación, la ira se instala y se dirige contra todo y todos, incluso contra uno mismo o contra Dios. No podemos comprender por qué estamos pasando por esta experiencia y nos sentimos agraviados.

Esta fase implica cuestionamientos repetitivos, generalmente relacionados con la culpa. Es cuando intentamos negociar con Dios o con el destino, preguntándonos si las cosas podrían haber sido diferentes, si podríamos haber evitado lo sucedido, etc.


Depresión

Esta es la etapa más profunda del duelo, cuando sentimos tristeza prolongada, desinterés en las actividades habituales y un deseo de aislarnos del mundo y de socializar con otras personas. Son comunes síntomas físicos como insomnio, pérdida de peso o pérdida de apetito.


Aceptación

Cuando nos damos cuenta de que, a pesar de la enorme e irreversible pérdida, somos capaces de vivir con ella y seguir adelante. Poco a poco, los pensamientos tristes disminuyen, dando paso a recuerdos positivos del ser querido o la mascota.

Es importante recordar que todos estos sentimientos son normales en situaciones de duelo y que no hay nada de malo en buscar ayuda de amigos, familiares o profesionales como psicólogos y psicoterapeutas.


¿Cuáles son las reacciones más comunes en el proceso de duelo?

Cuando experimentamos una pérdida, las reacciones son variadas y ocurren en varios niveles: físico, mental, social, emocional y cognitivo.

Podemos sentir que perdemos el equilibrio, como si el mundo se derrumbara de golpe, o podemos sentirnos aturdidos, con una sensación de incredulidad, como si estuviéramos en un sueño, a punto de despertar de una pesadilla en cualquier momento. Podemos sentir ira, un nudo en la garganta, falta de energía, sequedad bucal, confusión, pérdida de apetito, hiperactividad e incluso alivio.

Este torbellino de síntomas es normal y debemos permitir que ocurra para que el proceso de duelo pueda seguir su curso natural.


El sitio web del Instituto de Psicología 4 Estaciones tiene una lista muy completa al respecto:

  • Sentimientos: shock, tristeza, culpa, ira y hostilidad, soledad, agitación, ansiedad, fatiga, anhelo de estar con la persona fallecida; impotencia y alivio.
  • Sensaciones físicas: vacío en el estómago, opresión en el pecho, nudo en la garganta, hipersensibilidad al ruido, sensación de despersonalización (como caminar por la calle y sentir que nada es real, incluidos nosotros mismos); dificultad para respirar; debilidad muscular; falta de energía; boca seca; susceptibilidad a enfermedades, especialmente enfermedades relacionadas con baja inmunidad, estrés o falta de atención médica.
  • Cogniciones: incredulidad; confusión, déficit de memoria y concentración; pensamientos obsesivos; sensación de presencia; alucinaciones.
  • Conductas: alteración del sueño; pérdida o aumento del apetito; aumento del consumo de psicofármacos, alcohol y tabaco; comportamiento “distraído”; aislamiento social; evitar cosas que recuerden a la persona fallecida; buscar y llamar a la persona; sueños con la persona fallecida; hiperactividad e inquietud.

¿Cuánto dura el luto?

Es imposible decirlo con precisión. Cada persona afronta el duelo a su manera, pero en el caso de la pérdida de un ser querido, es común que este proceso dure de uno a dos años. En cuanto a las mascotas, no contamos con investigaciones al respecto.

Algunas señales de que una persona está progresando en el proceso de duelo incluyen: poder hablar sobre la persona fallecida o la mascota sin dolor ni llanto, aunque todavía pueda sentir tristeza; recuperar el interés en la vida; y adaptarse a nuevos roles.


Apoyo para afrontar el duelo

Terapia del duelo

A menudo, para afrontar el duelo, es necesario buscar ayuda profesional de profesionales de la salud especializados. Los servicios se ofrecen de forma individual o grupal.


Qué no decirle a alguien que está de duelo.


Utilizando expresiones que restan importancia a lo sucedido, como "esto también pasará", "fue lo mejor", "el tiempo cura todas las heridas", etc.

  • Hacer comparaciones con otras tragedias, pensando que esto servirá de consuelo.
  • Culpar a la persona en duelo por no haber superado aún la pérdida.
  • Relativizar la pérdida, como si existiera una jerarquía de duelo. «Perder una mascota es peor que perder a tus padres».


Cómo ayudar a alguien a superar el duelo



Es común no saber qué decirle a alguien que ha sufrido una pérdida. Dado que la sociedad brasileña, y la sociedad occidental en general, tiende a ignorar la muerte y las situaciones de pérdida, no nos sentimos preparados para ayudar a alguien que está de duelo. De hecho, lo más importante es expresar tu afecto y apoyo de forma genuina. Palabras como "Lo siento", "Estoy aquí contigo" y "Cuenta conmigo" son apropiadas. Tu presencia, más que nada, es lo que importa. Todo lo que una persona necesita en estos momentos difíciles es solidaridad genuina, algo que también se puede llamar empatía.


¿Qué pueden hacer los jefes por alguien que está de duelo?

  • Los gerentes deben estudiar el duelo para comprenderlo y saber qué esperar en términos de cambio de comportamiento.
  • El jefe debe respetar la privacidad del empleado y preguntarle si desea anunciar el funeral a sus compañeros. Si está de acuerdo, la presencia de conocidos puede ser importante para que se sienta apoyado.
  • Ofrecer ayuda con cuestiones prácticas relacionadas con el trabajo.
  • Al regresar al trabajo, respete los sentimientos de su compañero y evite hacer comentarios positivos para intentar animarlo, como: "mantén la cabeza en alto", "esto pasará", etc.
  • No intentes forzar la conversación sobre lo sucedido. La persona en duelo indicará si quiere hablar del asunto y con quién.
  • Si el gerente considera que el empleado tiene dificultades significativas para afrontar el duelo, puede hablar con Recursos Humanos y sugerir tratamiento psicológico o psiquiátrico. Esto no significa que deba ser despedido del trabajo.


Cómo ayudar a alguien en los primeros días del duelo.

Cuando perdemos a un ser querido, sentimos que el suelo se abre bajo nuestros pies y nos envuelve el dolor. Al mismo tiempo, sabemos que debemos ser fuertes y afrontar la situación, afrontar los ritos del entierro y la despedida. En estas circunstancias, es natural experimentar reacciones como accesos de llanto, apatía, cambios en el sueño, el apetito y el estado de ánimo. O sentirse desconectado de todo, como si la situación no fuera real. Parece que todo ha perdido su sentido y que las tareas cotidianas son demasiado difíciles o inútiles.

Por lo tanto, cualquier persona que desee ayudar a alguien que esté pasando por un duelo reciente puede ofrecer ayuda con las tareas cotidianas hasta que la persona en duelo pueda retomar gradualmente su rutina. Este es un momento de gran vulnerabilidad y sufrimiento, ya que es cuando uno se da cuenta de que tendrá que volver a la vida cotidiana sin su ser querido. Todo es como siempre, y sin embargo, todo ha cambiado por completo.

No sé qué hacer para ayudar.

Dale espacio a la persona en duelo para que hable y estate disponible para escuchar con paciencia, apoyo y sin juzgar. Si no quiere hablar, no la fuerces. Simplemente, estate presente sin presionarla. Recuerda que el proceso de duelo puede ser largo y que no hay formas normales ni anormales de vivirlo. Además, puedes ayudar ofreciéndote a encargarte de asuntos prácticos como ir al banco, hacer las tareas del hogar o ayudar con los niños. Intenta llamar o estar presente en días festivos que suelen traer tristeza: Navidad, cumpleaños, Día de la Madre, Día del Padre, etc. Demuestra cariño con pequeños gestos: un pastel, una planta, un libro.


Qué no hacer:

  • Evite causar duelo a la gente.
  • No asistir a un funeral porque no te gustan "esas cosas"
  • Presionar a alguien para que hable, salga o realice actividades para las que no se siente preparado.



¿Qué hacer cuando un compañero de trabajo está de duelo?

Si un compañero o empleado ha perdido a un ser querido, por muy cercano que sea, hable con él lo antes posible y exprese su solidaridad, disculpándose y preguntándole si necesita ayuda con su trabajo. Esto le hará sentir apoyado y cuidado.

Los meses posteriores a la pérdida de un ser querido se caracterizan por profundos cambios de comportamiento, incluso en el trabajo. El empleado puede experimentar dificultad para concentrarse, tristeza, desánimo, problemas de sueño, cambios de humor, cambios en los hábitos alimenticios, etc. Los gerentes deben dejar claro que comprenden y respetan este momento difícil, en el que el empleado podría no ser tan productivo. Y sus colegas deben ayudarlo en todo lo posible.

Texto adaptado por MV Micael Fernandes - Veterinario